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John Malkovich: «No creo que el cine pueda cambiar el mundo, pero sí puede hacernos reflexionar»

🇩🇴 República Dominicana · Entretenimiento · hace 3 h · Fuente: Listín Diario · Entretenimiento

John Malkovich: «No creo que el cine pueda cambiar el mundo, pero sí puede hacernos reflexionar»

John Malkovich ha dedicado buena parte de su carrera a interpretar a hombres que entienden mejor las contradicciones de los demás que las propias. Personajes inteligentes, a menudo incómodos, capaces de ejercer una enorme autoridad mientras esconden una vulnerabilidad que casi nunca se permiten mostrar. En Wild Horse Nine , la nueva película de Martin McDonagh, esa tensión se vuelve especialmente humana. Interpreta a Chris Carlisle, un agente veterano de la CIA que, al acercarse al final de su vida, empieza a cuestionar las decisiones que definieron su existencia.

La película transcurre en 1973 , durante los hechos que llevaron al golpe contra Salvador Allende en Chile. Malkovich comparte pantalla con Sam Rockwell, que da vida a Lee, un agente más joven que aún confía en la organización para la que trabaja. Ambos viajan a Rapa Nui, donde su amistad, forjada en años de complicidad, empieza a chocar con preguntas que ninguno quiere responder.

Malkovich cree que la relación entre los protagonistas se parece a muchas amistades reales. «He tenido muchos amigos a lo largo de los años. Con algunos no discuto demasiado y con otros discuto constantemente . Esta es una amistad masculina bastante típica», explicó.

Pero detrás de esas discusiones hay una diferencia de fondo. Lee, dice el actor, sigue siendo un hombre de la compañía y probablemente aún cree que el fin justifica los medios. Chris, en cambio, está muriendo, y empieza a preguntarse si los medios realmente se justifican. Para Malkovich, ahí está el corazón de la historia: dos hombres que dedicaron su vida a una institución y que ahora la miran desde lugares distintos .

Su relación queda atrapada entre dos hechos que funcionan como los extremos del relato: el asesinato de John F. Kennedy en 1963 y el golpe en Chile en 1973. «Son como dos imanes que se atraen y terminan aplastando a las personas que quedan entre ambos», explicó.

También hay soledad en la historia. Chris ha pasado la vida rodeado de colegas, pero considera a Lee su primer amigo verdadero. Malkovich pide tomarle la palabra: él todavía conserva amistades de su infancia, pero a su edad quedan cada vez menos, porque muchos han fallecido, igual que numerosos compañeros del cine y del teatro.

Esa cercanía no elimina lo absurdo de su mundo. Los personajes discuten de cosas extrañas: no sobre si deben matar, que para ellos parece fuera de discusión, sino sobre si deben hacerlo mientras comen. Hasta pueden pelearse por las diferencias culturales alrededor del queso. «Está claro que disfrutan de la compañía del otro, pero también se irritan profundamente », dijo con su humor seco.

Malkovich rechaza que Chris haya construido una versión cómoda de su pasado. «No creo que tenga demasiadas ilusiones sobre sí mismo ni sobre lo que ha hecho. No diría que le interesa justificarse. Creo que está reflexionando. Esa reflexión podría haber empezado antes, pero a veces sucede así».

Para entender su actitud, el actor pide recordar el contexto de la Guerra Fría, cuando muchas decisiones se explicaban como parte de un enfrentamiento entre sistemas ideológicos. Todo, incluidas las justificaciones de la época, debe verse a través de ese prisma.

Malkovich conoce bien algunos de esos episodios. En el teatro adaptó Libra, la novela de Don DeLillo sobre Lee Harvey Oswald, y participó en The Infamous Ramirez Hoffman, basada en Roberto Bolaño, que cuenta cómo un joven cadete de la Fuerza Aérea chilena se convierte en asesino y fotógrafo de estudiantes torturados durante la dictadura de Pinochet. Aun así, aclara que esas experiencias no moldearon su interpretación. «Son trabajos diferentes que ayudan a comprender las consecuencias de aquellos hechos y los traumas que produjeron, pero no influyeron en cómo interpreté esta historia».

Cuando le pregunté si una generación puede heredar un trauma que no vivió, y si el cine puede ayudar a romper ese ciclo, respondió con cautela. Cree que cualquier ser humano puede entender lo que ocurrió en Chile y por qué importa. Los chilenos, admite, lo sentirán con más hondura, pero todos podemos sentir el dolor de lo que les pasa a otros.

Sobre el poder del cine, evitó las frases grandilocuentes: «No sé si el cine puede cambiar algo. Creo que el cine, el teatro, la música y la pintura pueden hacerte reflexionar. Cuando voy a ver una buena obra, lo que sucede en el escenario me hace pensar en mi propia vida. Eso es lo que pueden hacer el buen arte, la buena literatura y el buen cine». Wild Horse Nine, añadió, está hecha de una manera muy elegante para facilitar esa reflexión.

También habló del oficio. Antes leía una obra y casi la tenía memorizada. Hoy, confiesa, requiere muchísimo trabajo. «Estudio casi todo el tiempo» , dijo. Los diálogos de McDonagh, en cambio, se le quedan con facilidad porque son únicos y tienen su propia lógica.

Su admiración por el director es total. «Es un escritor extraordinario. Escribe especialmente bien los diálogos y escribe sobre hombres, sobre sus relaciones consigo mismos y con otros hombres, y sobre la necesidad que tienen de otros hombres y, al mismo tiempo, su rechazo de esa necesidad».

Malkovich también desconfía de la idea de que un gran actor pueda salvar una mala película . «Una interpretación dentro de una mala película no significa nada. Puede ser absolutamente incandescente, pero carecer de valor porque la película no es buena», afirmó, y añadió con ironía: «No existe ninguna fórmula mágica. La inteligencia artificial tampoco va a salvarte de eso . Hacer una buena película es muy difícil».

Quizá por esa conciencia de la fragilidad del trabajo artístico, habla de su propia mortalidad sin dramatismo. Cuando le preguntamos si le teme a la muerte, su respuesta recordó a Chris. «No. He tenido una vida absurdamente increíble. Lo que lamentaré será el tiempo que no pueda pasar con mis nietas , porque tuvimos nietos cuando ya éramos bastante mayores. Pero no tengo miedo. Tampoco tengo prisa por marcharme, pero no tengo miedo ».

En Wild Horse Nine, Malkovich interpreta a un hombre que no puede cambiar el pasado y que, tal vez por primera vez, se permite examinarlo sin las certezas que lo sostuvieron durante años. La fuerza de Chris Carlisle no está en las respuestas que da sobre su vida, sino en las preguntas que por fin se atreve a hacerse.

Fuente: Listín Diario · Entretenimiento

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