5 claves de la crisis por los militares de El Salvador secuestrados en Haití y el ultimátum de Bukele a las poderosas pandillas del país
🌎 Mundo · General · hace 4 h · Fuente: BBC Mundo

Cargando Cargando Desde que el 18 de octubre un grupo de militares salvadoreños perteneciente a una coalición internacional sufriera una emboscada en Haití, las interrogantes sobre el caso no han hecho más que multiplicarse.
Primero llegó la afirmación del presidente Nayib Bukele de que fueron tomados como "rehenes" por los grupos criminales que controlan la capital, Puerto Príncipe, y sus alrededores casi en su totalidad.
A ello se sumó un ultimátum: o los entregaban con vida o se enfrentarían a una operación militar de gran envergadura. "Ya acabamos con las pandillas en El Salvador, y también podemos acabar con ustedes", les advirtió el mandatario.
Pero las operaciones de búsqueda y rescate emprendidas entonces por la misión multinacional y reforzadas con un contingente de fuerzas especiales enviado desde El Salvador parecen no haber dado resultado.
Más de una semana después, sigue sin conocerse la identidad de los soldados, su paradero o su estado.
Y entre tanto, se ha reportado el hallazgo de varios cadáveres calcinados en el área en el que se les perdió la pista a los soldados. Mientras el presidente Bukele ha rechazado que correspondan a los salvadoreños desaparecidos, el organismo que integran, la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF, por su sigla en inglés), dijo que "no está en posición" de sacar conclusiones aún.
"Esta es la primera vez en años que un incidente de seguridad en Haití ha tenido —y seguirá teniendo— repercusiones internacionales de esta magnitud", señala Romain Le Cour, director del Observatorio de Haití de la organización Global Initiative (GI-TOC), al ser preguntado por BBC Mundo al respecto.
Estas son las claves para entender una crisis que crece por momentos.
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Al mediodía del pasado 18 de octubre cuatro técnicos militares salvadoreños fueron atacados en el barrio de Santo, en Croix-des-Bouquest, una localidad situada al norte de la capital haitiana, Puerto Príncipe, y controlada por pandillas.
Los militares, cuya identidad no se ha hecho pública, pertenecen a la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), un cuerpo multinacional desplegado en el país caribeño para combatir la violencia imperante.
Su vehículo blindado fue atacado con armas de fuego y explosivos, lo que los obligó a huir, informaron las Fuerzas Armadas de El Salvador (FAES) ese mismo domingo.
Según el organismo, efectivos de otras nacionalidades que llevan a cabo operaciones contra las bandas criminales de Haití intentaron prestar ayuda, pero también fueron blanco de disparos.
"Se han realizado múltiples intentos de aproximación por vía terrestre y aérea, pero estos se han visto obstaculizados por la intensidad de los enfrentamientos y las condiciones de seguridad en la zona", afirmó FAES.
Desde entonces, se desconoce cuál es el paradero de los salvadoreños y en qué estado se encuentran. Pero tanto el presidente Bukele como algunos analistas especializados en Haití apuntan a que los criminales que dominan la zona los habrían tomado como rehenes.
"Aunque Santo, localidad en la que ocurrió el ataque, está bajo el control de Chen Mechan, la poderosa pandilla 400 Mawozo también opera en las cercanías y envió refuerzos en cuanto comenzaron los enfrentamientos", dijo Da Rin, analista especializado en Haití de International Crisis Group, una organización que analiza la violencia en más de 60 países y zonas de conflicto.
"Los salvadoreños podrían haber sido entregados a esta pandilla, que cuenta con mayores capacidades de combate", agregó.
En un artículo publicado en la tarde del sábado, The New York Times reportó que unos restos calcinados encontrados a las afueras de Puerto Príncipe podrían ser de los militares salvadoreños.
Aunque el medio estadounidense agregaba que, debido a su mal estado, tendrían que someterlos a unas pruebas para poder determinar sus identidades.
El reportaje citaba a cuatro fuentes, entre ellas el grupo de ayuda humanitaria Hero Client Rescue, que habría sido "contratada para recuperar los cadáveres".
El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, no tardó en reaccionar. En un mensaje publicado esa misma noche negó que se tratara de los soldados salvadoreños.
"No son nuestros hombres. Una ONG entregó restos humanos en el aeropuerto, asegurando que pertenecían a nuestros cuatro aerotécnicos", escribió en la red social X.
"Los restos corresponden a un niño, a un hombre de una estatura considerablemente mayor que la de nuestros aerotécnicos y a una persona que portaba parte de un uniforme de un ejército que no es el nuestro. Entre los restos también se encontraron carnets de identificación y uniformes militares de otros países", añadió.
BBC Mundo consultó a Presidencia de El Salvador si hubo avances en la indagación o las operaciones en el terreno, pero hasta el momento no tuvo respuesta.
En un comunicado publicado horas después del tuit de Bukele, la fuerza internacional subrayó que no está "en condiciones de confirmar que dichos restos correspondan al personal desaparecido".
Agregó además que se mantiene "firme y decidida" en su misión, y que ofrecerá más información "a través de los canales oficiales una vez haya datos verificados".
"La reacción del presidente Bukele debe entenderse a la luz de lo que él ha puesto en juego en este caso", interpreta Romain Le Cour, director del Observatorio de Haití de la organización Global Initiative (GI-TOC).
"Desde el principio lo planteó como una situación de rehenes y se comprometió a traer a los cuatro hombres de vuelta con vida. Reconocer su muerte pondría en duda la premisa de la operación que inició", le dice a BBC Mundo el experto.
"La respuesta de la GSF fue más mesurada y evitó tomar postura, lo que, en esta etapa y dada la incertidumbre, sea probablemente lo más adecuado. Solo un proceso forense oficial puede establecer los hechos. Hasta entonces, las narrativas públicas enfrentadas no le sirven a nadie", concluye.
La Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), fue creada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas en octubre de 2025.
Fuente: BBC Mundo
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