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A pesar de los ataques rusos, la vida sigue en Sloviansk, cerca del frente, en el este de Ucrania

🌎 Mundo · General · hace 3 h · Fuente: DW Español

A pesar de los ataques rusos, la vida sigue en Sloviansk, cerca del frente, en el este de Ucrania

Hace unos días, tres bombas aéreas rusas cayeron aquí, en plena zona residencial a las afueras de Sloviansk. Una de las bombas impactó en un edificio de viviendas de cinco plantas; siete personas resultaron heridas. Sloviansk es, junto con Kramatorsk, la última gran ciudad controlada por Ucrania en la región de Donetsk , al este del país.

Tetiana, que vive en la casa de enfrente, se encontraba en su cocina cuando se produjo la explosión. "La bomba impactó en la segunda planta, y en la cuarta vivía una mujer, que gritó muy fuerte", recuerda, y añade: "Aún se logró rescatarla antes de que se derrumbara toda esa parte del bloque de viviendas".

"En la segunda planta vivían inquilinos. Al parecer, en ese momento no estaban en casa", continúa Tetiana. A pesar de que se le ha ofrecido la posibilidad de evacuar, aún no ha abandonado Sloviansk. Desde el verano, esta ciudad del Donbás forma parte de las zonas de combate.

"No sé adónde ir", dice Tetiana. Los pisos costarían el equivalente de unos 400 euros al mes. Su pensión, que asciende al equivalente a 67 euros, según sus cálculos, no le bastaría ni siquiera si recibiera una ayuda para la mudanza de cerca de 40 euros al mes. "No podría vivir de eso. ¡En ningún sitio!". En su barrio todavía hay electricidad y agua, pero el gas está cortado por el momento. "Sobreviviremos", espera Tetiana, y subraya: "Todo irá bien, eso es lo que les digo a todos. Lo deseo con todas mis fuerzas".

El centro de Sloviansk está muy destruido; en las calles apenas se ve gente. Sin embargo, aún quedan algunas tiendas aisladas. De los 100.000 habitantes que tenía la ciudad, permanecen unos 20.000, en su mayoría, personas mayores que no pueden marcharse.

Vasyl, un jubilado, es originario del pueblo de Majaky, al norte de Sloviansk. Un vecino lo ha llevado en coche al centro de la ciudad, donde ahora está almorzando en una cafetería. "Ya nos hemos acostumbrado a vivir bajo los bombardeos", dice, "pero es una mala costumbre. Deberíamos haberla dejado atrás hace mucho tiempo".

Al parecer, Vasyl, que no escucha bien, no se da cuenta de los drones que sobrevuelan el cielo y a los que disparan los soldados. Desea la paz para su tierra natal. Pero se niega a ceder a Moscú la parte de la región de Donetsk controlada por Kiev, tal y como exige el jefe de Estado ruso, Vladimir Putin .

Valeria, dependienta de lencería, tiene que llevarse a su hija Sofía, de cinco años, al trabajo porque las guarderías están cerradas. Su barrio en Sloviansk aún no está incluido en la evacuación obligatoria de familias con niños. "Ya estamos acostumbrados a esta vida. Nos evacuaron en 2022 y luego volvimos. Ahora estamos esperando de nuevo a que nos evacúen", cuenta Valeria.

Sofía corre por los pasillos del mercado con su amiga Ania, un año mayor que ella. La madre de Anja defiende su ciudad natal como soldado. Junto a Ania está sentada su abuela Tetiana, que vende ropa de hombre y también tiene que cuidar de su nieta mientras trabaja.

Tetiana envía sus cosas, mientras el servicio de correos siga abierto, a la región de Dnipropetrovsk, donde estará su nuevo hogar. "Nos da mucha pena que nuestra Ucrania esté siendo destruida", dice la abuela, conteniendo las lágrimas. "¿Quién reconstruirá nuestras ciudades?". Espera poder volver algún día. "Pero cuando pienso en Bajmut … allí ya no quedan casas. Confío en que nuestros chicos defenderán nuestras ciudades, aunque sea muy difícil". La ciudad de Bajmut, a solo 50 kilómetros de Sloviansk, fue ocupada en 2023 por las tropas rusas tras intensos combates.

"Soñamos con quedarnos aquí", dice María, que también es vendedora en el mercado. "Pero parece que tendremos que irnos, la situación es crítica". María espera a su marido, que está sirviendo en el frente. Su hermana también es soldado. Su hermano ha caído en combate, lo que ha dejado huérfanos a cinco sobrinos.

Las mujeres no albergan ninguna esperanza de que se produzca un alto el fuego. "Putin no lo querrá y nuestra generación joven nos preguntará entonces para qué hemos luchado", dice Tetiana. Ella cree que Rusia debería retirarse del territorio ucraniano . Sobre el mercado se oyen drones y disparos. "A nuestros chicos les cuesta derribarlos", afirma Tetiana. "Pero se esfuerzan de verdad".

Fuente: DW Español

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