Cómo el observar pájaros ralentiza el declive de nuestro cerebro (y nos hace sonreír de nuevo)
🌎 Mundo · General · hace 3 h · Fuente: BBC Mundo

Cargando Cargando Cada semana, un grupo de personas mayores aficionadas a la observación de aves pasa horas apostado en un escondite de madera en la campiña inglesa; con los prismáticos en la mano, observan el entorno y comparten con entusiasmo lo que logran avistar: el largo y brillante pico de un ostrero (o pipilén) explorando el terreno pedregoso, o dos somormujos lavancos balanceándose en el agua, con sus cabezas emplumadas erguidas.
La mayoría de estos observadores de aves tiene dificultades para recordar lo que ocurrió ese mismo día y, a veces, les cuesta seguir una conversación.
Sin embargo, se animan visiblemente cuando intercambian impresiones sobre las aves que pueblan el cielo en torno a Forge Mill Lake, en la región de West Midlands, Reino Unido.
Entre ellos se encuentra Harold*, de 78 años. De joven le encantaba estar al aire libre, pero, últimamente, la demencia lo ha vuelto retraído y ansioso. Su hija Lucy* lo trajo aquí, con la esperanza de que el cambio de entorno y la tranquilidad del lago le sentaran bien.
Tras un comienzo marcado por la inquietud, Harold empezó a sonreír cuando alguien señaló un petirrojo, y disfrutó viendo a los patos chapotear en el agua. Unos herrerillos revoloteaban entre los árboles cercanos, y Lucy vio a Harold reír por primera vez en mucho tiempo.
"En ese instante, él estaba plenamente presente; no le preocupaban su memoria ni su confianza en sí mismo. Es algo muy poderoso y a la vez sutil", comenta Jenny Budinger, asesora comunitaria sobre demencia en Age UK, la organización sin ánimo de lucro que gestiona el grupo de observación de aves.
La observación de aves se considera cada vez más como una actividad valiosa para las personas mayores y los pacientes con demencia; de hecho, se han creado grupos dedicados a esta práctica en residencias de ancianos en el Reino Unido, Alemania y Estados Unidos.
Prestar atención a las aves —incluso a través de una ventana— puede ayudar a las personas mayores a sentirse más conectadas con los demás, experimentar emociones más positivas y potenciar sus capacidades de memoria.
Asimismo, nuevas investigaciones indican que esta actividad puede transformar el cerebro, de forma similar a como ocurre al aprender un deporte o un instrumento musical, e incluso podría contribuir a ralentizar el envejecimiento cerebral.
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Mientras tanto, en el laboratorio, los neurocientíficos investigan cómo la observación de aves influye en el cerebro.
Para esto, evaluaron las habilidades de identificación de un grupo de observadores de aves para distinguir entre expertos y principiantes, y luego analizaron sus cerebros.
Los científicos descubrieron que la propia estructura cerebral de los expertos es diferente, y que la experiencia en la observación de aves podría ralentizar el deterioro cognitivo asociado a la edad al mantener el cerebro mejor organizado.
Erik Wing, quien dirigió esta investigación en la Baycrest Academy for Research and Education, en Toronto, Canadá, comparó las imágenes de resonancia magnética cerebral de expertos en aves con las de principiantes mientras estos identificaban distintas especies.
Observó que, en los expertos, el cerebro presenta una configuración distinta en regiones clave para funciones como la atención, la percepción visual y el reconocimiento visual.
En el caso de los observadores de aves expertos, estas regiones mostraron una mayor actividad, especialmente cuando se les pidió identificar aves que no conocían previamente.
Los hallazgos no permiten determinar si las diferencias estructurales en el cerebro son la causa o el efecto de la experiencia en la observación de aves.
Sin embargo, señala Wing, una posible explicación es que las áreas cerebrales empleadas en esta actividad podrían experimentar "neuroplasticidad", es decir, la capacidad de modificar su forma y función con el paso del tiempo.
Wing también analizó el grado de organización en los cerebros de los observadores de aves. La organización cerebral tiende a disminuir con la edad, y unos niveles más bajos de organización se asocian con una menor capacidad cognitiva.
En los cerebros de los expertos, ciertas regiones presentaban niveles de organización y coherencia superiores a los observados en personas novatas de la misma edad. Algunas de estas regiones eran, además, las que mostraban una mayor actividad durante la identificación de aves.
Esto sugiere una "especie de preservación de la organización" en los cerebros de los expertos a medida que envejecen, señala Wing.
Se requiere más investigación para comprender la naturaleza de esta preservación y su relación con el funcionamiento cognitivo general. No obstante, por ahora, los resultados podrían indicar que "adquirir esta habilidad a una edad temprana podría reportar beneficios que perduran hasta la vejez", afirma Wing.
Se trata de una buena noticia para los numerosos observadores de aves de la "Generación Z" (de 16 a 29 años) que empiezan a utilizar sus binoculares mucho antes de llegar a la tercera edad.
La investigación de Wing se centró en el nivel de experiencia en la observación de aves; sin embargo, otros hallazgos sugieren que esta actividad podría reportar beneficios psicológicos incluso a personas que carecen de conocimientos o habilidades especiales.
De hecho, a la hora de experimentar una restauración psicológica -es decir, sensaciones de calma, libertad y renovación-, el entusiasmo puede resultar más determinante que la pericia.
Un estudio realizado con 388 observadores de aves en Polonia reveló que aquellos que manifiestan un mayor interés por esta actividad -considerándola una parte importante de sus vidas- tienen más probabilidades de experimentar esa restauración psicológica que aquellos observadores que, si bien poseen una gran destreza, muestran menos entusiasmo.
Por tanto, el simple hecho de interesarse por las aves podría reportar beneficios.
Elisabeth Kals, profesora de Psicología Social y Organizacional en la Universidad Católica de Eichstätt-Ingolstadt, Alemania, investiga cómo nuestra relación con la naturaleza moldea nuestras experiencias vitales y nuestro bienestar.
Ella analizó qué ocurría cuando las personas que residían en asilos de ancianos tenían la oportunidad de observar la fauna de aves local.
Su equipo instaló comederos para aves en el exterior de 65 de estas instituciones, colocados de tal manera que los residentes pudieran observar a los animales desde la comodidad de las zonas comunes interiores.
Fuente: BBC Mundo
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